Un pequeño estudio ha reavivado el interés en la BCG, la vacuna antituberculosa centenaria que ya se utiliza en la inmunoterapia para el cáncer de vejiga. Los investigadores observaron que esta vacuna podría modular el sistema inmunitario de forma que se retrase la aparición de marcadores asociados al Alzheimer.
Veinte voluntarios de edad avanzada recibieron dos inyecciones de BCG y se les realizó un seguimiento durante un año. En aquellos que no presentaban signos biológicos de Alzheimer, los científicos observaron una disminución significativa de beta-amiloide en el líquido cefalorraquídeo y una activación prolongada de las células inmunitarias vinculadas al sistema nervioso central. Los participantes que ya padecían Alzheimer no mostraron esta disminución, a pesar de que su respuesta inmunitaria a la vacuna fue más fuerte.
Estos resultados forman parte de una tendencia más amplia: varias vacunas parecen reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer, en particular las contra el herpes zóster, cuyo virus puede promover la acumulación de la proteína tau, y las vacunas antigripales de alta dosis, cuyo efecto protector aumenta con la intensidad de la estimulación inmunitaria.
La investigación aún es preliminar, pero refuerza la idea de que el Alzheimer podría ser tanto una enfermedad del sistema inmunitario como una patología de depósitos de proteínas. Por lo tanto, las vacunas podrían convertirse en moduladoras del envejecimiento cerebral, a la espera de evidencia clínica más sólida.
Sophie de Duiéry
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